El 9 de enero de 1910 dieron comienzo en
el Real de San Carlos las corridas de toros. Dos días después de aquella actividad, una
crónica periodística local destacaba que "no menos de siete mil espectadores había
el domingo" y recordaba que "la empresa había resuelto postergar la
inauguración porque estaba en su interés poder ofrecer las comodidades más amplias y el
más esmerado de los servicios".
Sin embargo, "contrariando su resolución, tuvo que ceder
a las exigencias del público y el domingo después de haber anunciado la postergación
del debut de los Bombitas, decidió que se llevara a cabo la corrida, no sin comprender
que el establecimiento no estaba en condiciones de responder a todas las exigencias del
público".
Prosigue diciendo aquel relato: "después de haberse
anunciado en Buenos Aires la suspensión de la corrida y de haberse hecho saber a la
empresa de vapores esa resolución, empezaron las protestas a manera de pueblada, y hubo
que ceder a tantas exigencias, anunciándose nuevamente la inauguración de la temporada
taurina".
La misma publicación hacía saber que "para lo sucesivo,
y hasta tanto el servicio del restaurant (de la Plaza de Toros) no se organice
completamente, los vapores argentinos saldrán de la dársena a la una de la tarde,
llegando a Colonia a las tres.
Para las huestes de Montevideo se pondrá vapor directo, y
entre Colonia y el muelle del Real habrá un vaporcito que hará viajes a intervalos de
tiempo, para que la concurrencia pueda ir a la plaza o retirarse a la hora que mejor desee
sin tener que esperar que termine el espectáculo".
Otro detalle importante que, se decía, sería atendido en
forma adecuada: "los servicios de bar se organizarán con personal nuevo y bajo la
vigilancia rigurosa de inspectores, fijándose tarifas en todos los sitios para evitar la
repetición de abusos como los cometidos el domingo por algunos funcionarios que, dicho
sea de paso, fueron despedidos del establecimiento inmediatamente de haber tenido
conocimiento la empresa de los abusos que cometieron".
Finalizaba el artículo, señalando que "en cuanto al
vapor Colonia, hemos podido saber que si no navegó con la velocidad que se le había
atribuido como marcha regular fue debido a que hubo contratiempos en la maquinaria,
habiendo salido de la dársena sin presión alguno, debido al aviso que se había dado de
la suspensión de la corrida".